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La super-Tierra recién descubierta podría ser el mejor planeta para albergar vida


Una de las cosas que más fascinan a los astrónomos y físicos es el descubrimiento de planetas u otros cuerpos celestes que pueden ser buenos candidatos para sustentar la vida. Y ayer mismo, el Observatorio Europeo Austral (ESO) confirmó la presencia de un exoplaneta súper terrestre, llamado LHS 1140B, que orbita alrededor de una débil estrella enana roja en la constelación de Cetus. El documento que detalla el descubrimiento se publicó el 19 de abril de 2017 en la revista Nature.

[Fuente de imagen: MEarth Universidad de Harvard]

El LSH 1140B

Este nuevo exoplaneta súper-terrestre fue inicialmente detectado por la instalación MEarth del Centro de Astrofísica de Harvard. El instrumento HARPS (Buscador de planetas de velocidad radial de alta precisión) de ESO realizó las observaciones de seguimiento cruciales que confirmaron la presencia del exoplaneta. HARPS también pudo determinar el período orbital del exoplaneta, lo que proporcionó información que ayudó a calcular su masa y densidad. LHS 1140B tiene 6.6 veces la masa de la Tierra, lo que sugiere que tiene una composición rocosa debido a su inmensa densidad.

LHS 1140B se descubrió utilizando el método de tránsito. Esto es cuando se hace una observación desde la Tierra que muestra una estrella que se oscurece cuando un planeta se cruza frente a ella. A medida que los investigadores midieron cuánta luz bloquea el exoplaneta, han deducido que se trata de 11,000 millas de diámetro, aproximadamente 40% del tamaño de la Tierra. Este exoplaneta rocoso orbita una enana roja que es la quinta parte del tamaño del Sol y se encuentra muy cerca de nuestro planeta a solo 40 años luz lejos.

"Este es el exoplaneta más emocionante que he visto en la última década. Difícilmente podríamos esperar un mejor objetivo para realizar una de las misiones más grandes de la ciencia: buscar evidencia de vida más allá de la Tierra", expresó Jason Dittman, autor principal. del artículo publicado por el Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica.

[Fuente de imagen: Observatorio Europeo Austral]

Actualmente, el exoplaneta súper-terrestre es quizás el mejor candidato para futuras observaciones para explorar y caracterizar su atmósfera. LSH 1140B obtiene la misma cantidad de energía de su estrella que la Tierra del Sol y esta es la base de los astrónomos de que puede poseer agua líquida en su superficie.

"El sistema LHS 1140 podría resultar un objetivo aún más importante para la caracterización futura de planetas en la zona habitable que Proxima b o TRAPPIST-1. Este ha sido un año notable para los descubrimientos de exoplanetas", dicen dos de los miembros europeos de el equipo, Xavier Delfosse y Xavier Bonfils.

El pasado del exoplaneta

LHS 1140B puede considerarse habitable ahora, pero los estudios sugieren que el exoplaneta probablemente tuvo un pasado duro y sombrío. Cuando la enana roja era joven, habría cubierto el planeta súper-Tierra con un duro resplandor ultravioleta que podría haber drenado cualquier agua que existiera en su atmósfera. Ese fenómeno podría seguir la misma tendencia de efecto invernadero que actualmente es visible en Venus.

Al ser casi siete veces más grande que la Tierra, LHS 1140B podría haber tenido un océano de magma en su superficie durante millones de años. El calor de los elementos radiactivos naturales sugiere que impulsó el océano de lava, una vez activo, que a su vez suministró vapor a la atmósfera muchos años después de que la estrella se asentara en su actual brillo constante. Este proceso podría haber reemplazado el agua superficial perdida, dando al planeta una condición actualmente habitable.

"En este momento solo estamos haciendo conjeturas fundamentadas sobre el contenido de la atmósfera de este planeta", dijo Dittmann. "Las observaciones futuras podrían permitirnos detectar la atmósfera de un planeta potencialmente habitable por primera vez. Planeamos buscar agua y, en última instancia, oxígeno molecular".

En el futuro

Los telescopios espaciales Hubble de la NASA / ESA realizarán observaciones muy pronto para determinar cuánta radiación de alta energía se esparce sobre el exoplaneta super-terrestre. Esto les dará a los astrónomos más detalles sobre la capacidad de LHS 1140B para soportar vida.

A medida que se desarrollan los desarrollos de potentes telescopios, como el del Extremely Large Telescope de ESO, se pueden realizar observaciones precisas de la atmósfera de muchos exoplanetas. El descubrimiento de LHS 1140B da un gusto a los astrónomos, ya que es un candidato excepcional para tales estudios. Debido a que el exoplaneta transita por la estrella enana roja, se puede examinar la presencia de aire. Los futuros grandes telescopios podrán capturar señales sutiles si la atmósfera del exoplaneta se filtra a través de la luz de la estrella a medida que se mueve frente a la estrella.

Fuentes: Observatorio Europeo Austral, MEarth, Nature

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