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Lo que necesita saber sobre el azúcar y el cáncer


Desde la infancia nos han dicho que el exceso de azúcar es malo para la salud: provoca diabetes, obesidad y muchos otros problemas de salud. Un estudio publicado recientemente ha agregado un nuevo problema potencial de azúcar: el cáncer. ¿Qué tiene que ver el azúcar con el cáncer? ¿Necesitamos empezar a cambiar nuestra dieta drásticamente para evitar mayores daños o la amenaza no es tan grave como parece?

Al cáncer le gusta el azúcar: el efecto Warburg

En la década de 1920, un bioquímico de Alemania llamado Otto Warburg descubrió que las células cancerosas, cuando se exponen al oxígeno, consumirán glucosa y producirán ácido láctico a un ritmo mayor que las células sanas comparables. Es un proceso similar a lo que sucede en los músculos mientras hace ejercicio: la acumulación de ácido láctico es la razón por la que sus músculos duelen después. Warburg teorizó que este consumo de glucosa permitía que las células cancerosas crecieran a un ritmo acelerado.

El comportamiento estaba ahí, pero los investigadores no pudieron explicar cómo funcionaba y si era un síntoma de cáncer o la causa de la enfermedad. Si bien este comportamiento celular recibe su nombre de Warburg, no se probó ni se aclaró hasta que se publicó un estudio en 2017.

Nueve años en la fabricación

Una colaboración entre científicos de tres universidades europeas puede haber descubierto la verdadera conexión entre el azúcar y el cáncer. Los investigadores pasaron los últimos nueve años estudiando el efecto Warburg en las células cancerosas para determinar si una sobreabundancia de azúcares en el cuerpo estimula el crecimiento de las células cancerosas a un ritmo acelerado.

En el transcurso de este estudio, los investigadores descubrieron que el consumo de azúcar de las células cancerosas crea un ciclo de crecimiento continuo en las células cancerosas. Los investigadores estudiaron la levadura porque presenta el mismo tipo de consumo de azúcar que las células cancerosas cuando se les proporciona una fuente de alimento suficiente. Esto activa las proteínas Ras en la levadura, lo que hace que las células crezcan más rápido de lo normal.

Estas proteínas también pueden usarse para simular el crecimiento de células cancerosas. Si bien esto no es suficiente para identificar definitivamente la causa del efecto Warburg, es un paso en la dirección correcta.

¿Un tratamiento contra el cáncer más seguro?

Casi todas las células de su cuerpo utilizan la glucosa como fuente de alimento; crea la energía que permite que sus diversas células sigan funcionando. Esa misma glucosa es lo que permite que las células cancerosas crezcan y prosperen también. Por lo tanto, el curso de acción lógico sería reducir la cantidad total de glucosa en el cuerpo o encontrar una manera de evitar que las células cancerosas utilicen la glucosa presente.

La primera opción de tratamiento no es posible debido a la dependencia del cuerpo de la glucosa. Puede reducir el azúcar en su dieta, pero no puede cortar la fuente de combustible de su cuerpo sin experimentar otros problemas de salud. Dado que todavía no hay forma de matar de hambre a las células cancerosas sin hacer lo mismo con el resto de las células del cuerpo, esta no es actualmente una opción de tratamiento viable.

El cáncer de hambre podría resultar un tratamiento útil en el futuro si los investigadores pueden descubrir cómo aislar las células cancerosas del resto del cuerpo. Dependiendo del método utilizado para separar las células cancerosas, esta podría ser una opción de tratamiento que sea un tratamiento mucho menos severo que otras terapias que se utilizan actualmente. Las opciones actuales, como la quimioterapia y la radioterapia, son muy duras para el cuerpo, incluido el sistema inmunológico del paciente. Si podemos tratar el cáncer privando de hambre a las células cancerosas, estos tratamientos duros pueden volverse innecesarios. También significa que los cánceres que normalmente no responden a estos tratamientos, y los pacientes que tienen otros problemas de salud que les impiden ser candidatos a quimioterapia o radiación, tendrían una tasa de supervivencia más alta.

¿Qué significa eso para mí?

Incluso si no tiene cáncer u otros problemas de salud graves, debe tomar medidas para reducir la cantidad de azúcar en su dieta, lo cual no es tan fácil como parece. Las investigaciones han descubierto que el azúcar puede crear las mismas señales de recompensa en el cerebro que producen las drogas adictivas, lo que dificulta dejar de comer azúcares. Su cuerpo puede volverse adicto al azúcar, lo que dificulta reducir su consumo.

Tómese el tiempo para hacer pequeños cambios en la dieta para comenzar a reducir su consumo de azúcar. Trabaje en un cambio a la vez: es infinitamente más fácil hacer cambios graduales que se mantengan que intentar dejar de lado y mejorar su dieta.

Si le resulta difícil realizar estos cambios, intente reducir su consumo de azúcar gradualmente. Cambie de soda a agua mineral con sabor y reduzca lentamente la cantidad de azúcar o edulcorante que le pone a su café o té. Sin embargo, manténgase alejado de los edulcorantes artificiales: no contienen azúcar, pero pueden engañar a su cuerpo para que no asocie los sabores dulces con las calorías. Esto podría hacerlo más propenso a desear dulces y elegir alimentos dulces en lugar de alternativas más saludables.

Si bien no necesitamos eliminar completamente el azúcar de nuestra dieta, este descubrimiento sobre el efecto Warburg es preocupante. Sin embargo, casi todo el mundo podría beneficiarse de la reducción de la ingesta de azúcar procesada, por lo que hacer pequeños cambios en la dieta o el estilo de vida con ese fin podría ser más beneficioso a largo plazo de lo que pensábamos anteriormente.

El efecto Warburg debe investigarse más a fondo hasta que podamos decir con certeza si el azúcar causa o empeora el cáncer. Con suerte, estos descubrimientos abrirán la puerta a más investigaciones y nos permitirán descubrir de una vez por todas cómo afecta el azúcar a las células cancerosas antes, durante y después del tratamiento. El cáncer, en general, es un campo que requiere más estudios; necesitamos una mejor comprensión de las causas de la aparición de la enfermedad, aunque los investigadores han identificado factores de riesgo, como los genes BCRA1 y BCRA2 para el cáncer de mama, en los últimos años.

Es posible que no tengamos una cura para el cáncer en nuestras vidas, pero investigaciones como esta están allanando el camino para encontrar una. Una vez que entendamos cómo funciona el cáncer, tendremos una mejor idea de cómo combatirlo.


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